100 AÑOS DE ESCULTISMO: MOVIMIENTO, NO ORGANIZACIÓN.

Estándar

Para el que pueda interesar:

100 AÑOS DE ESCULTISMO: MOVIMIENTO, NO ORGANIZACIÓN. Pere Castanyé. alandar.

¿Qué posición ocupa el movimiento scout en el mundo educativo? La respuesta oscilará notablemente según quien responda. Encontraríamos desde quien dijera que es un “aparcaniños” y una organización ya desfasada, a los que lo calificarían como un movimiento con una pedagogía actual y muy válida para la educación. Ahora que el escultismo cumple 100 años de vida -nació en 1907 de la mano de Sir Robert Stephenson Smyth Baden Powell-, vamos a intentar entender que ofreció, ofrece y ofrecerá en el mundo educativo de los niños, niñas y jóvenes.

Se me antoja empezar, por lo menos, alabando su trayectoria. Ir andando por los años sin hacer ruido, extendiéndose de manera silenciosa por todo el mundo y manteniéndose por el servicio gratuito -mezcla de amor y convencimiento por lo ofertado- merece un reconocimiento fuera de toda duda.

El recorrido por estos cien años de historia, permite una mayor profundización en sus rasgos más metodológicos y educativos. Este repaso histórico tiene una intencionalidad sencilla: acentuar el escultismo como movimiento educativo.

De 1907 hasta el inicio de una educación más personalizada e integral

Antes de que se “oficializara” el movimiento, con el libro “Escultismo para muchachos” publicado en 1908 en Londres, la ciudad de nacimiento de Baden Powell, ya existían grupos de “seguidores” (Patrullas y Tropas de scouts) en diversas ciudades inglesas. Resumir este primer periodo histórico es una tarea compleja.

Desde el respeto a la gran variedad de maneras de entender y vivir el escultismo que se han ido desarrollando en el mundo, una cosa está clara: la semilla del movimiento nació como necesidad militar. Pero rápidamente, su fundador comprendió que tenía una gran herramienta educativa en sus manos, para ayudar a su patria a través de la formación de jóvenes -únicamente varones, ya que el contexto social marcaba las pautas en este tema-, para que fueran buenos ciudadanos.

Baden Powell, después de reflexionar cómo podía ayudar al mundo desde su formación militar, puso mucho énfasis en estimular a los jóvenes en el amor a la patria, el amor a Dios, el cuidado de la naturaleza y la superación personal. Al mismo tiempo trataba de potenciar las aficiones y artes manuales para que fueran útiles a los jóvenes, al tiempo que descubrían sus talentos naturales. Y todo ello con una metodología novedosa para la época: organizando los grupos en pequeñas tropas y patrullas, que servían de plataforma de crecimiento humano y espiritual, amparada por una organización más grande.

Lejos de juzgar el escultismo como movimiento militar, lo que se ha hecho más de una vez, algunas reflexiones de su fundador indican lo contrario, por ejemplo: “El escultismo practicado en todo el mundo dará fin a la guerra para siempre” y “De hoy en adelante el signo Scout de la Paz será la flecha de oro. Llevadla rápidamente lo mas lejos que podáis de tal manera que todos los hombres conozcan vuestra Hermandad”

Según Baden Powell, “el escultismo es un movimiento, no una organización”. Desde esta perspectiva, en esta primera y extensa época podríamos decir que el movimiento scout ofreció:
– una realidad de ocio (basado en la aventura, la exploración…) muy novedosa para la época.
– una experiencia grupal, basada en la cooperación, respeto y aceptación de la diversidad. Este aspecto ayudó a ampliar las fronteras relacionales de la infancia y la juventud más allá del ámbito puramente familiar y personal, al colectivo y de amistad.
– un redescubrimiento o acercamiento (según la época) a la naturaleza como valor.
– una alternativa “sana” y/o de escape frente a realidades personales y/o sociales negativas.
– una nueva experiencia en la fe cristiana, que aportó nuevos caminos de vivencia y significado.
– una revalorización de la persona como individuo, a través del reconocimiento de sus progresos scouts.

El presente, de 1980 a 2007

Con total seguridad y como pasa en muchos casos, si Baden Powell levantara la cabeza se sorprendería (no sabemos si positivamente) al ver en lo que se ha convertido el escultismo en estas tres últimas décadas. En este tiempo se ha producido una diversificación o “alejamiento” mayor respecto a la idea original.

Aún cayendo en una peligrosa generalización, actualmente en la sociedad predomina la desidia, el “pasotismo”, lo “fácil y rápido”… ¿Qué intenta ofrecer el planteamiento scout a todo esto?

Fiel a su “filosofía” de valorar a la persona como individuo único, su educación se ha centrado en desarrollar las capacidades personales y la creatividad de los niños, niñas y jóvenes, teniendo siempre como herramienta la metodología scout, basada en la promoción y progreso integral y constante, dentro de un grupo de referencia.

En lo referente a la sociedad, se potencia el espíritu crítico como herramienta de discernimiento para dejar “este mundo mejor de lo que se ha encontrado”, la perspectiva solidaria se ha abierto camino dentro del escultismo como fuerza y eje en el paso de los años.

En el ámbito humano se hace hincapié en la tolerancia y convivencia sin ningún tipo de discriminación. La manera de llegar a ello pasa por la educación de personas libres, responsables y comprometidas. Dentro de la dimensión religiosa, se ofrece una visión de la fe adaptada a la vivencia de la infancia y la juventud, potenciando los valores humanos a la luz de Jesús. Y todo esto sin perder de vista la naturaleza como una “plataforma de prácticas” inmejorable para el proyecto scout.

El futuro

Si resumir tan densa historia es difícil, parece casi imposible vaticinar su futuro. Aún así, haciendo un ejercicio de lectura escatológica de la realidad, no creo equivocarme mucho al opinar que el escultismo tiene herramientas suficientes, una vez adaptadas a la nueva demanda y a la nueva Era informática, para convertirse en un sencillo pero significativo punto de apoyo educativo.

Debe aceptar e involucrarse positivamente en el aspecto globalizador de los nuevos tiempos (visión amplia de los y las jóvenes, tanto en sus problemas como en sus oportunidades), debe asumir y acoger la diversidad de realidades (personales, sociales, intelectuales, de ocio, religiosas…), debe dar respuesta y acompañar las nuevas necesidades de ayuda social (baja autoestima, soledad, desilusión, pobreza espiritual…), es necesario que actualice su oferta de educación en el tiempo libre (los niños y jóvenes de hoy distan mucho de los de los años 90, sin ir más lejos).

En un mundo donde parece que las diferencias son sinónimo de incompatibilidades, el movimiento scout debe continuar ofreciendo su particularidad visión educativa en un mundo cada vez más homogéneo externamente, pero más fragmentado internamente. En el progreso scout, hay lemas que contextualizan muy bien este pensamiento: Siempre mejor, Siempre listo y Servir.

Finalizo expresando uno de los ingredientes secretos de la larga vida scout: su sentido perenne de pertenencia a un colectivo. En un ambiente donde todo tiene fecha de caducidad, el escultismo reclama una implicación libre de por vida.

Leído a través de Redes Cristianas.

3 comentarios en “100 AÑOS DE ESCULTISMO: MOVIMIENTO, NO ORGANIZACIÓN.

  1. Ser scout hoy sigue siendo una tarea emocionante. El escultismo ha reforzado su imagen mundial a través del lema: “Creating a Better World”. Crear un mundo mejor implica que el escultismo además de ser una escuela de desarrollo de habilidades es un movimiento que pretende una actitud activa de sus miembros, un papel constructivo en la sociedad y el desarrollo de una cultura de paz. Ser scout implica educar, por eso es una tarea tan maravillosa.
    Un abrazo compañero Javi.
    Carlos DeMiguel. Diseñador Gráfico y Educador Scout.

  2. Axel Rivera

    Sin dejar de tomar en cuenta lo diferente que puedan ser los muchachos de hoy a como fuimos los muchachos de generaciones pasadas, creo que el tratar de revolucionar en demasía los esquemas en vez de buscar la sencillez de la idea de nuestro fundador esté llevándonos a convertir esto en mas una organización que un movimiento, algo así como un club social de jóvenes, pero cada vez con menos escultismo.

  3. Es un riesgo real.
    Lo cierto de todo, el ambiente social, la superprotección que gozan los niños, el “hedonismo dominante”, las administraciones y leyes, nos han puesto muy difícil dedicarnos sólo a aquello de que el “Escultismo entra por los pies”, que tan buen resultado dio y que muchos añoramos.

Deja un comentario