Esta entrada pretende presentar www.scolartic.com , una red social exclusiva para docentes, donde podrás encontrar recursos, debates y contenidos aplicables a tu día a día.
He sido invitado a participar en ella y como buen “Diógenes Digital” me he apuntado, aun cuando no sé muy bien cual será mi trayectoria en ella.
Por lo que he visto ofrece curso (de pago y gratuitos), recursos organizados por temas y todas las interacciones propias de una red.
Al pedir unos trabajillos para completar la nota de las asignatura de Biología y Geología en primero de bachillerato han salido cosas tan majas como el siguiente vídeo. Y es que no hay nada como motivar a los alumnos y permitir que su creatividad fluya.
Un apartado más del equipamiento del escolar es el material didáctico ( que como bien nos recuerdan los diferentes telediarios cuesta un riñon y parte de otro). Entre todo este material destacan los libros de texto.
¿Pero es realmente necesario? ¿Qué sería en verdad útil a un estudiante del s. XXI?
La siguente viñeta de “En clase no se dibuja” -blog que os recomiento encarecidamente- nos ilustra, en clave de humor, la realidad que perciben muchos de nuestros estudiantes:
¿Qué material necesitamos?
¿Qué es realmente útil para la vida?
¿Qué costes estamos dispuestos a asumir?
¿Qué es valioso o no para nosotros?
Y mientras tanto, muchos compañeros con un ataque masivo de DENAGOGÍA. (Reticencia docente a usar las TICs).
¿Está en cambio? ¿El cambio tiene la profundidad necesaria?
Hablamos y nos consideramos “Profesores 2.0” y en verdad lo somos si por ello entendemos que formamos parte del grupo de docentes que con gran esfuerzo personal están incorporando las tecnologías de la información y comunicación en las aulas. Pero…¿podríamos ser otro tipo de “Profesores 2.0”?
El gran cambio está aún por hacer.
Contemos con medios del siglo XXI o estemos aún sin ellos (por que no llegan todavía a todos los centros ni a todos los muchachos) el cambio más profundo ha de acontecer en el proceso de enseñanza-aprendizaje. No es extraño el utilizar herramientas tecnológicas modernas que sólo se emplean en perpetuar, eso sí de forma digital, un modelo educativo que pide un cambio copernicano.
Un ejemplo de esta revolución incompleta son la mayoría de los actuales formatos de libros educativos electrónicos. Con frecuencia estos libros se limitan a plasmar los mismos contenidos que podemos leer en el libro de papel para que sean ahora leídos en una pantalla de ordenador. A lo sumo se han añadido algunos enlaces. ¿Es esto el cambio que se necesita?
Las plataformas de aprendizaje on-line se usan frecuentemente como un sistema de tablón de anuncios y recogida de tareas. ¿Pueden dar más de sí?
No conocemos aún las respuestas pero podemos ir intuyendo algunos caminos.
El aprendizaje real, el que se produce dentro pero sobre todo como fuera del aula, siempre se ha producido mediante la interacción, siempre ha sido cooperativo. El aprendizaje formal, académico tiende a ser absolutamente personal, aunque el docente utilice las últimas tecnologías para sus clases.
¿Tendremos el valor de que el aprendizaje formal (escolar) sea también cooperativo?
Más aún que el aprendizaje sea compartido. Entre los alumnos pero también entre alumnos y docentes.
¿Podremos aplicar estas ideas a los libros de texto, a la clase diaria?
Las TICs nos brindan algunas ayudas. Las wikis, por ejemplo, nos ofrecen la posibilidad de construir contenidos de forma cooperativa. ¿Podrían ser estas wikis u otras herramientas similares las precursoras de un nuevo libro de texto que está por llegar?
Y qué podemos decir de la evaluación. ¿No sigue siendo la parte más tradicional de todo el sistema educativo? ¿Tiene sentido todo el cambio metodológico que empezamos a impulsar si pese a todo estamos manteniendo sistemas de evaluación absolutamente clásicos?
¿Qué dificultades tenemos y qué luces comenzamos a vislumbrar?
Y os lo comunico porque más que estar interesado en ellas, me encuentro claramente implicado: las jornadas serán los días 10 y 11 de mayo.
Y en concreto el día 11 de mayo allí me tendréis en calidad de “Experto 2.0″. (Generosos que han sido en mi descripción, que ni yo mismo sé muy bien que es eso).
En mi anterior entrada comentaba, y de ello estoy convencido, que los niños de este siglo XXI han de estudiar con las herramientas que les son contemporáneas. El libro tradicional, los cuadernos… están bien. Y creo de verdad que no son prescindibles del todo. Pero la riqueza que aportan la web, la multimedia en general, los libros interactivos como la reciente propuesta de Apple nos han de ayudar a aumentar a motivación de los alumnos. Amén de que en muchas ocasiones los gráficos animados, la fotografía, el vídeo o las fotografías aportan tanta o más información que el propio texto.
Sin embargo (y siendo makero) veo problemas en la solución propuesta por Apple:
El formato de los iBooks es un formato ePub, pero con suficiente modificaciones para que (al menos de momento) sólo funcione en un único medio: un iPad. No funciona en un PC, en Android y -paradógicamente- tampoco en un Mac. Además de una estrategia comercial pura y dura, creo que es un error. Y para la enseñanza, una severa limitación.
Los libros que resultan parecen bonitos, por lo que veo en mi Mac al hacer uno de prueba con iBook Author (no lo sé, no tengo iPad), pero sólo se pueden “fabricar” en un Mac. Otra limitación.
Para difundirlos el único medio es la AppStore de Apple. Ecosistema cerrado.
Me parecen demasiadas limitaciones. No creo realista que todos mis alumnos tengan un iPad en un corto plazo (Es imposible). Ni siquera que tengan un tablet de otra marca. Ni los miniportátiles, que la Junta nos había prometido hace ya dos años y que aún no han llegado (aunque, cosas de los políticos sí que han llegado las instrucciones a repartir a los padres para su uso en casa).
Mis alumnos sí que tienen móvil. Muchos tienen Android. Y otros algún iPhone heredado de sus padres. Todos (casi todos) tienen ordenador en su casa. y el que no lo tiene puede usar los del centro mientras éste está abierto ( de 8:00 a 20:00). Todos pueden tener el visor oficial de Adobe para sus PDFs (Adobe Acrobat Reader X es la última versión). En sus móviles u ordenadores.
Pues buscando me he enterado, que no lo sabía, que desde la versión 9 la última versión de ADOBE se permite en los PDFs la inserción de flash, vídeo y otros elementos interactivos, al igual que ya permitía imágenes e hipertexto).
¡Esta es la solución!
Para crear estos PDFs (viene lo malo) hay que usar Adobe Acrobat X Pro, o InDesign… u otra solución profesional Adobe, que cuestan una pasta, aunque hay versiones de prueba. ¡Me toca seguir investigando, pero creo que veo la luz!